En homenaje a esas afinidades electivas, capaces de traspasar las barreras de la muerte (porque un poeta siempre vive en su obra como legado) y en razón de que se acerca el día de los muertos, tradición que en mayor o menor medida se vive en algunas regiones del país y del mundo, introduzco esta entrada por fuera del formato del blog, y la acompaño de poemas de los autores, que en su mayoría tocan el tema de las afinidades literarias o afectivas.
Han sido nombrados:
Raúl Gómez Jattin
Jose Manuel Arango
También se han nombrado poetas fallecidos no colombianos:
Roberto Juarroz (Arg.)
Juan Sánchez Peláez (Ven.)
También, desde la creación del proyecto LAE/LEA Colombia, han fallecido poetas ya nombrados:
Mario Rivero (12 de abril de 2009)
Meira Delmar (18 de marzo de 2009)
Raúl Gómez Jattin

Escribe de Gómez Jattin, Carlos Monsiváis en su prologo de la Antología Poética Amanecer en el Valle del Sinú:
"Así las presencias poéticas en su obra sean, como en todo escritor, muy diversas, la relación de Gómez Jattin con la poesía colombiana es muy profunda, y además de Porfirio Barba Jacob, su sistema de correspondencias inccluye en primerísimo término a José Asunción Silva, Álvaro Mutis y Jaime Jaramillo Escobar. El vínculo es poético y existencial...
A las afinidades literarias las fortalecen las afinidades existenciales en los casos de Barba Jacob y Jaramillo Escobar, dos marginales por elección..,
Poemas
Ellos y mi ser anónimo
Es Raúl Gómez Jattin todos sus amigos
Y es Raúl Gómez ninguno cuando pasa
Cuando pasa todos son todos
Nadie soy yo Nadie soy yo
Por qué querrá esa gente mi persona
si Raúl es nadie Pienso yo
Si es mi vida una reunión de ellos
que pasan por mi centro y se llevan mi dolor
Será porque los amo
Porque está repartido en ellos mi corazón
Así viven en ellos Raúl Gómez
Llorando riendo y en veces soriendo
Siendo ellos y siendo a veces tambièn yo
De "Retratos" (Segunda Parte, 1986)
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Respuesta a una carta
Cuando llegó tu carta rumorosa como el viento
había lanzado todos los libros a la calle
y como no estaba el mío me tiré yo mismo a la intemperie
Y vagabundié entre el sonrojo agresivo y triste
de esos pobres hombres que me vieron crecer
como una bestia tierna que escribía y soñaba
De esos habitantes de un paisaje que adoro
incómodos y apesadumbrados de tener un poeta
Y mendigué un alegre dinero regalando mis versos
y les ofrecí mi vida erizada de angustias
Y canté en las aceras y me enamoré de un amor malvado
pero hermoso como un lucero en la noche de la muerte
Eres en mi corazón el poeta que me enseñó
con sapiencia y dulzura a leer poesía
Ese poeta admirado y lejano Jaime Jaramillo Escobar
Pero amigo y hermano de mi soledad como mi propio verso
De "Amanecer en el Valle del Sinú" (1983 - 1986)
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Necesidad inexorable
Álvaro Yo también tengo un río de enfermedad
y muerte
en mi geografía y en mi soledad Álvaro Mutis
¿No es verdad que es necesario desbocar esas aguas
podridas para que se oreen la vida y la poesía?
¿Que es necesario verle los ojos a la muerte
para aprender a morir a solas?
Estás enraizado en mis sentimientos de siempre
que te hubiera querido aún sin admirarte
que te hubiera regalado un poco de mi intimidad
si te hubiera visto algún día por la calle
Tú que vives en el "pozo cegado" del exilio sabes
que un hombre no entrega su amistad sino
por una necesidad inexorable Aquí va entera
para que la guardes como un pañuelo
que acaba de consolar unas lágrimas
De "Amanecer en el Valle del Sinú" (1983 - 1986)
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José Manuel Arango
José Manuel Arango, dibujo de Darío Villegas, ilustrador y poeta:
http://circulohechizado.blogspot.com/
Poeta y traductor de poesía antioqueño (Carmen de Viboral, 1937). Hizo estudios de Filosofía en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, y es master en Filosofía de la Universidad de Virginia Occidental. La primera edición de su libro inaugural Este lugar de la noche (1973), lleva un epígrafe de Diógenes Laercio: «Tales dijo que la sustancia de las cosas es el agua y que todo está lleno de dioses». Desde entonces, la obra de José Manuel Arango se destaca por revelar, con intensidad y concisión sorprendentes, esos "dioses" ocultos tras la apariencia ordinaria de las cosas. Su poesía, de raigambre simbolista, trasciende la mirada simplificadora de la costumbre: «La noche, como un animal / dejó su vaho en mi ventana // por entre las agujas del frío / miro los árboles // y en el empañado cristal / con el índice, escribo / esta efímera palabra» ("Escritura"). Además de Este lugar de la noche José Manuel Arango ha publicado Signos (1978) y Cantiga (1987). Como traductor, publicó en 1991 un volumen con versiones de Walt Whitman, Emily Dickinson y William Carlos Williams. También se conocen sus traducciones de poemas de Georg Trakl, Thomas Merton, Kenneth Patchen, Philip Levine y Denise Levertov, aparecidas en la revista Acuarimántima, de la cual fue cofundador y coeditor. Los últimos años han acercado a este autor al reconocimiento que merece, como lo muestran las antologías y recopilaciones de su obra. En 1988 obtuvo el Premio Nacional de Poesía por reconocimiento de la Universidad de Antioquia, institución en la que se desempeña como profesor de lógica matemática desde hace más de 20 años.
Biografía tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.
Poema
Una señal
Para Juan José Hoyos
Una señal una flecha tosca un pedazo de tabla clavada en un paloSe encuentra al borde de la carretera veredal que se anuda al riñón de la montaña
Antes indicaba el camino
Ahora torcida apunta al desfiladero
Yo que voy a pie que no tengo prisa
Debo acaso detenerme y enderezarla
Es asunto mío será útil a alguno
Tal vez
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Roberto Juarroz (Arg.)
"Me subyuga el amor que se funda y sustancia en estos espacios vivos y la libertad radical de ese amor, que ya no hace distingos entre expresarse y comunicarse, entre soledad y compañía, entre ausencia y presencia, entre voz y silencio, entre amar y pensar, entre todo y algo".
Roberto Juarroz, Fragmento del prólogo a "Poèsie verticale" (Recontre, Lausanne, 1967).
Poema
Hemos amado juntos tantas cosas
Hemos amado juntos tantas cosas
que es difícil amarlas separados.
Parece que se hubieran alejado de pronto o que el amor fuera una hormiga
escalando los declives del cielo.
Hemos vivido juntos tanto abismo
que sin ti todo parece superficie,
órbita de simulacros que resbalan,
tensión sin extensiones,
vigilancia de cuerpos sin presencia.
Hemos perdido juntos tanta nada
que el hábito persiste y se da vuelta
y ahora todo es ganancia de la nada.
El tiempo se convierte en antitiempo
porque ya no lo piensas.
Hemos callado y hablado tanto juntos
que hasta callar y hablar son dos traiciones,
dos sustancias sin justificación,
dos sustitutos.
Lo hemos buscado todo,
lo hemos hallado todo,
lo hemos dejado todo.
Únicamente no nos dieron tiempo
para encontrar el ojo de tu muerte,
aunque fuera también para dejarlo.
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Juan Sánchez Peláez (Ven.)
Poeta, traductor y profesor venezolano nacido en Altagracia de Orituco, en 1922. Gracias a la pureza y brillantez del lenguaje, está considerado como el iniciador de la poesía contemporánea venezolana. Su primer libro, «Elena y los elementos» en 1951, lo hizo merecedor al título de Doctor Honoris Causa Universidad de los Andes, convirtiéndolo en una importante referencia dentro del panorama de la lírica hispanoamericana. Se desempeñó como agregado cultural de Venezuela en Colombia, Chile y Francia, estadías que le permitieron madurar su formación literaria. Siempre próximo al surrealismo, supo asimilar el legado formal del célebre movimiento liderado por André Breton, para construir una poesía personalísima y característica. Por la obra «Rasgos Comunes» se le otorgó el Premio Nacional de Literatura 1976. Publicó además las siguientes obras: «Animal de Costumbre» en 1959, «Filiación Oscura» en 1966, «Un día sea» en 1969, «Por cuál causa o nostalgia» en 1981 y «Aire sobre el aire en 1989. Falleció en el año 2003.
Poema
AL ARRANCARME DE RAÍZ A LA NADA...
Al arrancarme de raíz a la nada
Mi madre vio, ¿qué?, no me acuerdo.
Yo salía del frío, de lo incomunicable.
Una mañana descubrí mi sexo, mis costados quemantes,
mis ráfagas de imposible primavera.
A la sombra del árbol
de mi gran nostalgia ya comenzarían a devorarme,
ya comenzarían.
Sabedlo tú, Ondina ondulante del mar y alga efímera
de la tierra.
Un hombre alto fue al cementerio
Espantó a un perro que ladraba
Su camisa de fuerza lo estrangulaba
Cayó estrangulado.
Y yo he revelado su destino a todos mis amigos
A los que conozco sin saludar, a los que saludo
sin conocer.
Yo di muerte al estrangulado
A pesar de sus signos de indeleble fatiga.
Yo frisaba cinco años de vida
¿Me engendró una cigarra en el verano?
Era un día maldito.
Mi madre no logró reconocerme.
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