Clara Schoenborn

Mencionada por:

Judith Rodríguez

Menciona a:

Guiomar Cuesta Escobar
Alfredo Ocampo Zamorano
Cristina Valcke
Carmiña Navia
María Teresa Alzate
Amparo Romero Vásquez
Juan Revelo Revelo
Berta Lucía Estrada

Bio/Biblio:

Nació en Cali el 18 de Noviembre de 1957. De padre alemán y madre colombiana, combina esa doble herencia cultural en sus poemas en los cuales se mezcla lo racional, con lo emotivo y lo mágico. Estudió Economía en la Universidad de San Buenaventura de Cali y tiene un diplomado en gerencia otorgado por la Universidad Javeriana de la misma ciudad.
Ha desempeñado varios cargos laborales en el sector del mercadeo y las finanzas y ejerce actualmente en la empresa privada como directora de servicios administrativos en una gran cadena comercial de su ciudad natal.
Casada con Sami Behlok Khayat y madre de tres hijos, Michel, Gabriela y Verónica.
Domina tres lenguas, el inglés, el alemán y el español y ha sido escritora de poesía y cuento corto desde muy joven.

En el 2.009 decidió presentar una muestra de su creación poética en el Concurso de Poesía Inédita de Cali, dentro del marco del Festival Internacional de Poesía,  con el poemario “Colores y Respiros” bajo el seudónimo de Clemencia Madrigal, obteniendo la distinción de finalista entre más de mil cuatrocientos participantes.

Desde entonces comenzó  su paulatina intervención en asociaciones y encuentros de poesía, entre los cuales se destacan la Fundación Plenilunio de Cali, Recital ante la Comunidad Libanesa en esta misma ciudad, Encuentro de Escritoras Matilde Espinosa en la ciudad de Bogotá, Encuentro Museo Rayo, Fundación de Poetas Vallecaucanos. También ha opinado sobre su obra la poetisa Maruja Vieira, quien consideró a la misma como: “Verdaderamente interesante, denota dominio del sentido y facultad del manejo de la palabra”.

En el 2011  preparó sus dos primeras publicaciones, una en conjunto con cinco poetas de varias nacionalidades de habla hispana, libro titulado “Búsquedas y Encuentros” editado por la Editorial Caza de Libros en dicho año, y otra individual que compendió sus poemas referentes al tema de los diferentes oficios, roles y condiciones de la mujer, libro que fue titulado “Los Oficios en Clave de Atenea”. Este último libro resultó ganador del gran premio de edición EDICIONES EMBALAJE del Museo Rayo en el 2011, el concurso más importante a nivel nacional para la poesía de mujeres y editado posteriormente bajo el sello de esta editorial.

Su tercer libro, aún inédito, titulado “Huecos en la luz” logró estar entre los seis libros  finalistas en el Premio Carmen Conde de poesía de mujeres Ediciones Torremozas 2012 entre 129 libros presentados de toda Iberoamérica.

Igualmente, tiene editado virtualmente el libro “El amor es mi último veneno” por ediciones Dadá Virtuales Crear 3.000, obra que ha sido catalogada por su editor, el escritor colombiano Carlos Vásquez Zawadski,  como “uno de los libros más significativos de las décadas recientes en el contexto iberoamericano”.

Poética:


En la terquedad del cielo se moviliza mi palabra.

Gira por el tablero de mis pesadillas
como un círculo de trigo.

Planta flores en la puerta de la arena.

Ella carga la intimidad de la luz,
es todas las voces que en la tarde
despiertan de su sentencia de nudos.

En la gota de sangre reconstruye el grito,
sentenciada a este tiempo que no perdona horizontes,
la llevo en mi marcha de tatuajes,
a la hora en que el polvo me señala
o en la esquina donde rueda el relámpago.

Sé de sobra que no podrá salvarme,
ni siquiera con su instante de acero
logrará que la noche detenga su memoria.

Me duele su perfil de latón,
su bolsa oscura que no reconoce el agua.
Y sin embargo, le dejo mi costado izquierdo,
mis números obsesivos del fuego.

La palabra me lleva a dos pasos del milagro,
ahí donde el símbolo paraliza el fin.


Poemas:


EL REGRESO DE ATENEA

Igual podría llamarme
loba,
cuchillo
o azúcar.

Todas ellas soy
cuando desnudas
retornan cada noche
a esa única estrella.

Mírame.

Yo también he regresado
con mis números de fuego,
a borrar el tiempo
que olvidó a la sal.

¡Firme como semilla
florezco en las municiones!

Búscame justo ahí,
en tu costado izquierdo,
nunca más tu espalda
sufrirá con la luz,
búscame en ese ojo
que está hecho de muchas,
en tanta claridad que enceguece.

No olvides tu sustancia de coral
esos arrecifes que gobiernan
en los laberintos.

Esparce brea,
aunque a todos
les parezca extraño
dales a beber
tu sangre enriquecida,
diles que detrás de tantos soles
cargaste un farol por el camino.

Muéstrale a la tierra
las armas que vencen al acero,
esos puentes que se alzan
con la agudeza del espejismo,
las manos estirándose
para revivir los muertos,
en ese hogar de libélulas
enjauladas
donde no cesan los faros.

Fuiste aquella bestia azul
que abrió los ojos del mundo,
la que emprendió el éxodo
hacia las vetas del cristal
seduciendo a los candados.

He regresado.
Mírame.
Estoy
detrás de todos los espejos
refractada entre infinitos,
ven
que juntas como serpientes
somos mucho más
que una mitad.
::


MORFOLOGIA DE UN SUEÑO

En ese círculo perfecto que nos ata,
brotarán soles compuestos de jirones,
mordazas rotas en revuelos libres.

Todo interrogante se contendrá en el verso,
en esa magia se extraviarán las claves,
solamente el sueño descamará la piel
- terca revolución de amaneceres -.

Mírate los dedos que te ruegan
hálale las cintas a esos giros tiernos,
yo voy a adornarle la joya al beso
a ponerme encajes en las manos.
::

OCÉANO
Una coraza se mece en la inquietud.

Los deseos zurcidos por su núcleo.

¿Quién sabe lo que es peregrinar en un universo amurallado?

Partículas de plata y algodón, ciegas desenredan
la fiebre caminante de un vino esposado con los dioses.

La letanía centrifuga las cunas en lenguajes de galaxias líquidas,
se volatilizan los corredores hasta desatar luminiscencias.

Diálogos que pactan con la vida,
registros que succionan la muerte,
se dispersan sobre una sábana reptil
y extienden  su alfabeto sonoro.

A las seis de la tarde el mundo busca a la poesía
y es entonces cuando sale de su caja fuerte lo sagrado,
el silencio encantador de las esferas
con sus pestañas de espuma viva
y las curvas que acarician la fricción.

Cofre de salmos.

En los vientos
una romería de cantatas
arruga el horizonte.
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