María Fernanda Ceballos


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Bio/Biblio:

Maria Fernanda Ceballos Calvache.  Seudónimo: La Realidad. Nace hace 34 años, un sábado 1 de Julio en la ciudad de Cali, Valle. Siendo muy pequeña siente fascinación por la literatura, los libros, las palabras inventadas, los cuentos, las historias y la imaginación la cual alimentarían en edad adulta sus escritos. Expresa que a sus cuatro años leyó de memoria un cuento de García Márquez  titulado “Un señor muy viejo con las alas muy enormes”, el cual inquietó su capacidad para la literatura y  la escritura. 

Su ímpetu en la poesía despertó con el  trajinar de los años, los cuales le han servido para investigar y fortalecer el ejercicio de escritura. Siendo adolescente sus primeros escritos lograron cautivar a propios y cercanos, quienes la motivaron a hacer hincapié en esta labor y forjar su futuro como escritora. Autores como José Asunción Silva, Neruda y Nervo se constituyeron en pilar para sus primeros escritos.  Ya después Borges, Paz, Benedetti, Sabines, Lorca, Mistral y Belli;  orientaron el destino de sus letras y ayudaron para una escritura mucho más profunda y sensata acerca de su sentir y el verso.

Socióloga de profesión y poeta de corazón; escribe acerca del amor, el desamor, los sentimientos y las realidades políticas y sociales de su ciudad y país. De igual modo gusta de la crítica política y el activismo social. Ha estado inmersa en organizaciones y movimientos sociales de base así como en causas por la defensa y promoción de los Derechos Humanos. Actualmente espera publicar una obra con recopilación de sus poemas y participa de la Antología Poética “Amores Urbanos” con Mango Biche Ediciones, la cual fue publicada en su ciudad natal el mes de Agosto del año 2011. Hace parte del Colectivo Trébol de Cuatro Hojas con el cual publicará una colección de poesía y participa de la Comunidad del Megáfono Cali, escenario a través del cual se promueve y propicia la lectura de poesía con megáfono en espacios públicos.

Ha participado en varios recitales en las ciudades de Cali, Bogotá y Popayán, a los cuales ha sido invitada y  como organizadora, con poetas y escritores de la región y el país. Su poesía se declara como “existencialista y melancólica”, con versos y cortas rimas que “en la rítmica de las palabras buscan generar sentimientos agudos en quienes los leen o escuchan. En realidad trato de expresar en renglones de una manera algo organizada mi pensamiento y sentimiento, acerca de una realidad que desborda la actualidad o que es una constante en el día a día”. Su poesía tuvo la fortuna de ser leída por la poeta ya fallecida María Mercedes Carranza antes quien le expresó “Cuando reúna un número de poemas que considere acabados y  susceptibles de conformar una unidad, me gustaría leerlos. La paciencia es hermosura, decía Cernuda”.

Publicaciones:

  • Revista BG Magazine, No. 26, Artículo “Cali: retrato de una ciudad – Cali: portrait of a city”, Edición Especial ‘Musas’, p. 72, Cuenca, Ecuador, junio de 2007.
  • Revista Plenilunio No. 34, en Homenaje a la poeta caleña Amparo Romero Vásquez, Enero - Febrero de 2010, Fundación Plenilunio.
  • Antología Poética  Amores Urbanos. Primera edición agosto 3 de 2011. ISBN 9 78 958 4488 6 4 40. Ediciones Mango Biche. Cali Colombia. 154p. 



Poética:

La poesía es ante todo una posibilidad y oportunidad para ser y hacer. Sin la poesía no podría explicarme, ni explicar lo que siento y pienso. En mí emerge la poesía como una idea, una nota, una composición y un sonido constante que busca desesperadamente depositarse en figuras, imágenes, metáforas y versos. Por ello para mí la poesía es rítmica. Tiene voz, movimiento, compás y son. Adicional a todo esto la poesía es un antídoto para todo mal de amor. No podremos curarnos fácilmente de un adiós, de una partida o de un dolor del corazón pero si escribes es más fácil exorcizar aquellos fantasmas que se parieron en la desilusión. Escribo también por convicción. La poesía es mi convicción, es un género con fuerza y gran capacidad para transformar las palabras y empujarlas a que aparezcan en un cuadro, en un paisaje, en una acción. La poesía es pasión.

Poemas:


LA CENICIENTA

- Vanidad -
Yo le di de comer a las moscas
 y a los moscos.
Tendí trampas,
anzuelos
y  fui ramera.

Mi dignidad costó
más de una moneda.
Una libra de carne,
- tal vez -
una servilleta.

Usurpaba lo que robaba,
descocía
lo que no tenía
remienda.
Era cruel,
vil cuchillo;
serpiente que trepaba
entre acantilados y hiedras.

Me bebía lo poco que conseguía,
despilfarraba
aún con el bolsillo
agujereado por las deudas,
el licor y el cigarrillo,
la anestesia local
para mi vergüenza.

Los amantes
devoraban mis vísceras,
la piel me la rasgaban
con sus agudas uñas
y rechinantes
colmillos de hienas.

Me pintaba los labios
después de una noche
en que los desangraba
hasta la pérdida.
De rojo me los cubría
y las mejillas disfrazaba,
con un poco de rubor
- almizcle -
no causado por la pena.

Calle arriba,
calle abajo.
Las puntillas 8`1/2
no me causaban quebrantos,
talladuras sólo había
cuando no se lograba
lo que se anhela.

El vestido era el mismo
¿para qué cambiarlo?
si terminaba hecho jirones
por el placer,
desangrado.

El espejo me esperaba a las doce
- Cenicienta -
hora nupcial
en que terminaba el encanto.
Todo en mí palidecía
y era vanidad,
la que me salaba
los labios,
la que me urgía y me llevaba
como un carruaje lleno de esclavos.
::


EL NAVÍO

Trae tu amor, una pesada cadena
un navío tripulado
por diez mil almas en pena.

Fantasmas de tu alma
que desolaron tus proas lisonjeras
y que soltaron tu ancla
en un terreno estéril, en ciénaga.
::


POEMA DE AMANTE

Y me miras,
y te miro.
Y nuestras miradas parecen
dos palomas blancas,
dos nubes que se mezclan y se cruzan
en lo espeso y gris
del cielo.

Y me besas,
y te beso.
Y nuestros labios se encuentran,
se enredan y se prensan
como cremalleras que se cierran
y que no quieren dejar que se escape nada,
ni un milígramo del líquido
del fondo de sus lenguas.

Me río,
te sonríes.
Nuestras risas son
dos ecos que se auscultan juntos
desde el sin fin  de nuestros pechos,
amplias ondas emergen
como señales diáfanas,
melodías iridiscentes
que transitan
después de la carcajada,
del golpe y el abrazo,
del palpito y el segundo que decide
ser fracción
para nuestro espasmo.

Tu mano,
la mía.
Dos tenazas que pretenden sujetarse.
Dos tibiezas trémulas
que exudan agonía.
Dos pequeños trazos desiguales
de puntiagudas y finas pinzas,
que palpan y recorren
con finísima precisión y prisa
las innumerables acequias
que desbastan mi geografía.

Mi sexo,
el tuyo.
Las páginas del libro se desmiembran,
la tinta se oxida.
Y parece que un viento sopla
y todo ha perdido el brillo.
Nuestras renuncias crecen como ramas
con la raíz en nuestra culpa.
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